Si tu para brillar le tienes que apagarle la luz al otro, tu luz no proviene de Dios.
Yesenia Then
#CaminarDiario
Yesenia Then
#CaminarDiario
Mantengámonos sin fluctuar
Sí, el Señor ha hecho grandes cosas por nosotros, y eso nos llena de alegría. Salmos 126:3
El regocijo más grande que puede sentir un padre es cuando su hijo reconoce lo que él ha hecho. De la misma manera, Dios se regocija cuando reconocemos lo que Él ha hecho y seguirá haciendo por nosotros. El reconocer que envió a Su único Hijo, el cual nos salvó, nos rescató del mundo, nos puso un nuevo nombre y pagó nuestras deudas, redimiéndonos de toda maldición e iniquidad.
Solamente el que tiene un corazón de hijo puede valorar todo el sacrificio de Cristo en la cruz, afirmando con alegría que Dios es bueno, y como Él no hay otro. Su amor sobrepasa todas las cosas y es tan grande Su misericordia que, a pesar de que nos olvidamos de Sus favores, Él sigue amándonos de la misma manera.
No permitamos que las pruebas y los desiertos hagan cambiar nuestra confesión hacia Él, porque aun en medio de ellas Él está haciendo cosas grandes para sacarnos con bien. Mantengámonos sin fluctuar, porque Él es el mismo de ayer, de hoy y de siempre.
Pastora Montserrat Bogaert
#CaminarDiario
Sí, el Señor ha hecho grandes cosas por nosotros, y eso nos llena de alegría. Salmos 126:3
El regocijo más grande que puede sentir un padre es cuando su hijo reconoce lo que él ha hecho. De la misma manera, Dios se regocija cuando reconocemos lo que Él ha hecho y seguirá haciendo por nosotros. El reconocer que envió a Su único Hijo, el cual nos salvó, nos rescató del mundo, nos puso un nuevo nombre y pagó nuestras deudas, redimiéndonos de toda maldición e iniquidad.
Solamente el que tiene un corazón de hijo puede valorar todo el sacrificio de Cristo en la cruz, afirmando con alegría que Dios es bueno, y como Él no hay otro. Su amor sobrepasa todas las cosas y es tan grande Su misericordia que, a pesar de que nos olvidamos de Sus favores, Él sigue amándonos de la misma manera.
No permitamos que las pruebas y los desiertos hagan cambiar nuestra confesión hacia Él, porque aun en medio de ellas Él está haciendo cosas grandes para sacarnos con bien. Mantengámonos sin fluctuar, porque Él es el mismo de ayer, de hoy y de siempre.
Pastora Montserrat Bogaert
#CaminarDiario
Ella No sabía decir NO, de Jorge Bucay
Ella no sabía decir "no".
Siempre lista para resolver los problemas de todos. Siempre, aunque doliera mucho. Siempre, a pesar del cansancio. Postergándose, infinitamente.
El cuerpo no pudo sostener ese camino.
Aparecieron múltiples enfermedades que no respondían al tratamiento médico. Es que no eran bacterias, ni el metabolismo, ni virus...
Era estrés, frustración, angustia. Nadie se dio cuenta.
Todos pensaban que ella siempre podía, que era la más fuerte, que no necesitaba a nadie.
En esa soledad de abrazos que nunca llegaban, de una calma no permitida, de una demanda que nunca cesaba, de lágrimas que nunca vieron, ella tocó fondo.
Pasó a ser la "loca", la que tenía crisis injustificadas, la que todos mandaban al psiquiatra. Y en ese fondo de angustia e impotencia, pudo "darse cuenta". Darse cuenta que cuando no hay otros brazos, puede abrazarse sola.
Darse cuenta que el tiempo no tienen que dárselo, ella tiene que tomarlo.
Que no sirve esperar que el otro haga lo que ella haría, porque es otro.
Darse cuenta que a veces, los "no" son necesarios.
La abnegación puede ser una virtud moral, pero nada tiene que ver con la salud mental. Es sacrificio. Y el sacrificio constante duele, enferma.
Cuando das la vida por otro, pierdes la tuya. Es como un suicidio en cámara lenta. Es morirse un poco todos los días. Sacrificio, dolor, enfermedad, suicidio, muerte...
Ese no es el camino. No debe serlo.
De ese camino sólo se sale amándose.
Amor propio, aceptación, amor por el otro, vínculos "de ida y vuelta", felicidad, vida.
ESTE SÍ ES EL CAMINO..
#CaminarDiario
Ella no sabía decir "no".
Siempre lista para resolver los problemas de todos. Siempre, aunque doliera mucho. Siempre, a pesar del cansancio. Postergándose, infinitamente.
El cuerpo no pudo sostener ese camino.
Aparecieron múltiples enfermedades que no respondían al tratamiento médico. Es que no eran bacterias, ni el metabolismo, ni virus...
Era estrés, frustración, angustia. Nadie se dio cuenta.
Todos pensaban que ella siempre podía, que era la más fuerte, que no necesitaba a nadie.
En esa soledad de abrazos que nunca llegaban, de una calma no permitida, de una demanda que nunca cesaba, de lágrimas que nunca vieron, ella tocó fondo.
Pasó a ser la "loca", la que tenía crisis injustificadas, la que todos mandaban al psiquiatra. Y en ese fondo de angustia e impotencia, pudo "darse cuenta". Darse cuenta que cuando no hay otros brazos, puede abrazarse sola.
Darse cuenta que el tiempo no tienen que dárselo, ella tiene que tomarlo.
Que no sirve esperar que el otro haga lo que ella haría, porque es otro.
Darse cuenta que a veces, los "no" son necesarios.
La abnegación puede ser una virtud moral, pero nada tiene que ver con la salud mental. Es sacrificio. Y el sacrificio constante duele, enferma.
Cuando das la vida por otro, pierdes la tuya. Es como un suicidio en cámara lenta. Es morirse un poco todos los días. Sacrificio, dolor, enfermedad, suicidio, muerte...
Ese no es el camino. No debe serlo.
De ese camino sólo se sale amándose.
Amor propio, aceptación, amor por el otro, vínculos "de ida y vuelta", felicidad, vida.
ESTE SÍ ES EL CAMINO..
#CaminarDiario
El gozo de dar
Lee: Hechos 9:36-43
En un vuelo de cinco horas, una mujer tejía un suéter al croché. Mientras movía sin parar la aguja con el hilo, notó que un bebé observaba fascinado sus movimientos. Entonces, tuvo una idea: en lugar de terminar el suéter, haría un gorro para su pequeño admirador. ¡Lo terminó en solo una hora! Cuando se lo dio a la mamá del niño, toda la familia lo aceptó alegremente, mientras los otros pasajeros sonreían y aplaudían.
Los regalos inesperados suelen recibirse con gozo. Ya sea que se trate de cosas que necesitemos o que simplemente queramos, quienes las dan pueden estar mostrando la bondad de Cristo. En la iglesia primitiva, Tabita era conocida por compartir ropa y por abundar «en buenas obras y en limosnas» (Hechos 9:36). Cuando muri??, los receptores de sus bondades mostraron «las túnicas y los vestidos que [ella] hacía» (v. 39), dando testimonio de cómo había impactado sus vidas.
En un giro dramático de los acontecimientos, Pedro, guiado por el poder del Espíritu Santo, hizo que Tabita volviera a vivir (v. 40). Esto llenó de gozo a los que la amaban, y guio a muchos a creer en Cristo (v. 42).
Nuestros actos de bondad pueden ser algunos de los testimonios más memorables que podemos ofrecer. Con la ayuda de Dios, compartamos hoy con otros algunos regalos inesperados.
Katara Patton
#NuestroPanDiario
Lee: Hechos 9:36-43
En un vuelo de cinco horas, una mujer tejía un suéter al croché. Mientras movía sin parar la aguja con el hilo, notó que un bebé observaba fascinado sus movimientos. Entonces, tuvo una idea: en lugar de terminar el suéter, haría un gorro para su pequeño admirador. ¡Lo terminó en solo una hora! Cuando se lo dio a la mamá del niño, toda la familia lo aceptó alegremente, mientras los otros pasajeros sonreían y aplaudían.
Los regalos inesperados suelen recibirse con gozo. Ya sea que se trate de cosas que necesitemos o que simplemente queramos, quienes las dan pueden estar mostrando la bondad de Cristo. En la iglesia primitiva, Tabita era conocida por compartir ropa y por abundar «en buenas obras y en limosnas» (Hechos 9:36). Cuando muri??, los receptores de sus bondades mostraron «las túnicas y los vestidos que [ella] hacía» (v. 39), dando testimonio de cómo había impactado sus vidas.
En un giro dramático de los acontecimientos, Pedro, guiado por el poder del Espíritu Santo, hizo que Tabita volviera a vivir (v. 40). Esto llenó de gozo a los que la amaban, y guio a muchos a creer en Cristo (v. 42).
Nuestros actos de bondad pueden ser algunos de los testimonios más memorables que podemos ofrecer. Con la ayuda de Dios, compartamos hoy con otros algunos regalos inesperados.
Katara Patton
#NuestroPanDiario
«Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.»
Lamentaciones 3:25
Dios mío, bendito sea tu nombre, te alabo, te amo, gracias por amarme sin merecerlo. Te doy gracias por tu ayuda y misericordia conmigo, a veces no comprendo porque no se me dan algunas cosas que quiero lograr, pero luego me doy cuenta que tú siempre me cuidas y me proteges hasta de mis decisiones apresuradas y locas. Tú eres mi protector, mi escudo, mi guía, gracias Señor por ser mi mejor amigo y siempre cuidarme.
#CaminarDiario
Lamentaciones 3:25
Dios mío, bendito sea tu nombre, te alabo, te amo, gracias por amarme sin merecerlo. Te doy gracias por tu ayuda y misericordia conmigo, a veces no comprendo porque no se me dan algunas cosas que quiero lograr, pero luego me doy cuenta que tú siempre me cuidas y me proteges hasta de mis decisiones apresuradas y locas. Tú eres mi protector, mi escudo, mi guía, gracias Señor por ser mi mejor amigo y siempre cuidarme.
#CaminarDiario
El que ama, disciplina
Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. Hebreos 12:7-8
Cuántas veces nuestros padres nos disciplinaron y nosotros no entendíamos lo que ellos hacían; al contrario, los juzgábamos y nos enfadábamos contra esa disposición. Pero más tarde hemos vuelto a vivir experiencias semejantes, no como hijos, sino como padres, y esto nos ha dado la oportunidad de entender por qué lo hacían. Era necesario que fueran fuertes y nos disciplinaran para poder corregir cosas, pues, de no hacerlo, hoy estaríamos perdidos.
¡Qué equivocados podemos estar al pensar que si amamos no es necesaria la disciplina, y si lo hacemos es porque no amamos! Ciertamente, el que ama corrige y, si dejamos de hacerlo, es porque realmente el amor de Cristo no está en nosotros. Una disciplina a tiempo evita muchos males; hace que entendamos que las cosas hay que ganárselas con obediencia y sacrificio.
Dios nos trata como hijos; por eso nos disciplina, porque es necesario que seamos formados para que nada nos haga desviar de nuestro propósito. La disciplina duele, pero este sufrimiento es el campo de adiestramiento para alcanzar la madurez espiritual.
Debemos tener la firme convicción de que Dios lo hace porque somos Sus hijos; de no hacerlo seríamos bastardos. Él es nuestro Padre Celestial que vela por nosotros, y no quiere que algo de lo que nos ha dado en los Cielos se pierda. Por eso, para recibirlo en lo físico debemos aceptar con gratitud lo que por amor Él hace por nosotros. Pidámosle que nos muestre qué quiere enseñarnos; cuando esto suceda es porque algo grande está preparando para nosotros.
Pastora Montserrat Bogaert
#CaminarDiario
Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. Hebreos 12:7-8
Cuántas veces nuestros padres nos disciplinaron y nosotros no entendíamos lo que ellos hacían; al contrario, los juzgábamos y nos enfadábamos contra esa disposición. Pero más tarde hemos vuelto a vivir experiencias semejantes, no como hijos, sino como padres, y esto nos ha dado la oportunidad de entender por qué lo hacían. Era necesario que fueran fuertes y nos disciplinaran para poder corregir cosas, pues, de no hacerlo, hoy estaríamos perdidos.
¡Qué equivocados podemos estar al pensar que si amamos no es necesaria la disciplina, y si lo hacemos es porque no amamos! Ciertamente, el que ama corrige y, si dejamos de hacerlo, es porque realmente el amor de Cristo no está en nosotros. Una disciplina a tiempo evita muchos males; hace que entendamos que las cosas hay que ganárselas con obediencia y sacrificio.
Dios nos trata como hijos; por eso nos disciplina, porque es necesario que seamos formados para que nada nos haga desviar de nuestro propósito. La disciplina duele, pero este sufrimiento es el campo de adiestramiento para alcanzar la madurez espiritual.
Debemos tener la firme convicción de que Dios lo hace porque somos Sus hijos; de no hacerlo seríamos bastardos. Él es nuestro Padre Celestial que vela por nosotros, y no quiere que algo de lo que nos ha dado en los Cielos se pierda. Por eso, para recibirlo en lo físico debemos aceptar con gratitud lo que por amor Él hace por nosotros. Pidámosle que nos muestre qué quiere enseñarnos; cuando esto suceda es porque algo grande está preparando para nosotros.
Pastora Montserrat Bogaert
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